FABIOLA

México, D.F.

Fabiola es muy fan de Gustavo Cerati, fue a su último concierto en Caracas. Lo recuerda explosivo, hablando como nunca, incluso de Ricardo Montaner. Loco, dice, muy loco, demasiados chistes. Y después pasó lo que pasó. Que no llegó nunca el after party, no hubo after party.

Fabiola es Social Media Manager de profesión, crea estrategias en redes sociales para marcas y artistas, entre ellos ha trabajado con: Los Tigres del Norte, Fonseca, Marc Anthony, Mariana Vega, E! Entertainment, SyFy, Univisión, Evenpro, Cinex, Club Social, Samsung Ve, L’Oreal Paris Ve.

Una vez trabajando para HBO en el estreno de Séptimo día del Cirque du Soleil, en el Palacio de los Deportes, México, se encontró una sorpresa: Charly, Zeta, Lisa y Benito Cerati estaban allí en la alfombra roja. Del otro lado, detrás de una cámara fotográfica, estaba ella. “Yo soy muy fan de Cerati, eso era como: no puede ser, esto es demasiado increíble”. La historia pudo quedar hasta allí, porque después anunciaron que para entrar a cubrir el show sólo podía pasar una persona por equipo y ella no estaba sola. Pudo aceptar que no tenía el mejor lente para las fotos y resignarse a que su compañero le pasaría por encima, pero dijo sí, dijo yo, aunque no estaba segura. Al entrar, otro fotógrafo la vio y le ofreció su lente -uno mucho mejor- y logró lo que quería. Como recuerdo de esa noche, Benito Cerati subió a su Instagram una de las fotografías que Fabiola le tomó.

Si hace tres años pasaba esto, nada hubiera sido así. Nada hubiera sido.

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“Este año fue muy de: o creces o creces, no puedes seguir siendo lo que eras hace tres años. Rómpete y de aquí en adelante tiene que ser diferente para ti. Yo esperaba que este año fuera preciosísimo, porque el 2016 fue muy duro, pero ha sido muy fuerte, no sólo de golpe sino en lo que me he convertido a raíz de eso.

En el 2014 antes de mudarme a México tuve una crisis de ansiedad, tenía el corazón roto, Venezuela estaba muy mal, no se terminaba de concretar mi venida. Nada estaba bien para mí. Luego, estando en México a finales de julio de este año, fue igual. De repente todo se me vino encima. Sentía que nada iba a mejorar, se trastorna la realidad completamente.

Venía de trabajar con un cliente muy importante, le dedicaba mucho tiempo, comía poco, dormía poco porque quería que todo saliera bien y de pronto me dicen que el cliente canceló el contrato por varias razones y yo sentí que era por mi culpa, que no habíamos trabajado en equipo, que no lo hicimos bien. Aparte sabía que iban a echar gente que no tenía nada que ver con este problema y me hacía sentir muy mal. Decía: por mi culpa, porque yo perdí este cliente, y era como “No Fabiola no lo perdiste tú, lo perdió la agencia”. Eso complicó todo y me vine abajo y llegué al punto de sentir que me iba a quedar homeless y mi terapeuta me decía Fabiola no tiene sentido lo que estás diciendo, porque tú eres una persona muy talentosa e inteligente, no hay posibilidad de que te quedes sin trabajo y si te quedas sin trabajo conseguirías otro al otro día y yo: no, mañana lo voy a perder todo.

Tiene que ver con un tema de control, de que todo salga como lo tienes pensado y en una crisis de ansiedad y depresión pierdes el control sobre ti mismo, te desespera. Es mentira que te levantas un día y te sientes bien. Yo pensaba: por qué me desperté, no puede ser que ya es de día. Lo más grave que me duraba la crisis era una hora, llegaba al límite, lloraba, lloraba y de repente me empezaba a calmar. No era que ya pasó, era una profunda tristeza hacia abajo, quedas mal. Hasta que vas haciendo conciencia.

Es importante también hacer lo que te gusta, aunque en ese momento no quieras. Yo salía a tomar fotos, quería quedarme durmiendo pero tenía miedo de que se pusiera más difícil de lo que estaba. Se necesita mucha fuerza.

Mi terapeuta me enseñó una técnica y me dijo, cuando empieces con los pensamientos obsesivos compulsivos por lo que sea, hazle clic a tu cerebro estirándote la colita para el pelo que tienes en la muñeca y dejando que te pegue, eso va a hacer que te desconectes del sentimiento. Yo pensaba: wow, hasta este punto tengo que llegar. No podía dejar de pensar, tomé pastillas para dormir y antidepresivas.

Lo que me hizo ir calmándome fue entender lo que yo les decía a las personas: 1) esto no soy yo 2) es un mal momento 3) esto va a pasar. Me puse en modo aguante, empecé a verlo macro, yo lo veía micro y pensaba que mi mundo se estaba derrumbando.

Este año me estoy atreviendo a dejar la inseguridad a un lado, laboral sobretodo. La gente me dice es imposible que tú sientas inseguridad si tú hablas con tanta seguridad. Sí, pero igual, a mí me da pánico, cuando entrego a un nuevo cliente, presentar una propuesta, siempre pienso que no lo voy a lograr. Tengo que admirarme del mismo tamaño en el que admiro a las personas que admiro.

Hace 3 años me hubiese pasado lo de anoche en el Palacio de los Deportes y hubiera dicho no, toma las fotos tú, yo no voy a poder con eso. Me hubiese arrepentido. Creo que una de las cosas que más me emocionaba anoche era eso, que dije que sí y salió bien, o sea que se puede decir que sí y puede salir bien”

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Foto: Fabiola Moreno

Fabiola también maneja su imagen en redes sociales, se le conoce como @_ojosrojos y allí se toma las bromas en serio y lo importante más en serio todavía. Por eso el 10 de octubre para celebrar el Día Mundial de la Salud Mental, subió una imagen a su Instagram hablando de la depresión en la que ha estado, de la ansiedad que tiene y de que no está sola.

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“Durante esos días tenía mucho miedo de hablarlo, me avergonzaba. Yo siempre me he considerado una persona feliz, lloro por todo porque soy muy sensible, pero no soy una persona que ve la vida con ojos tristes. Y estaba en esta situación en la que no podía manejarme internamente, en la que no entendía por qué estaba pasando por esto, por qué sentía incluso ganas de morirme. Quería dormir por muchos meses y despertarme y sentirme bien. Me acuerdo que mi terapeuta me preguntaba ¿cuándo te sientes bien?, le decía: cuando estoy durmiendo porque no siento nada.

Me estaba pasando a mí, que siempre he amado la vida.

Lo hablé con mi hermano, estudió computación, matemática, es una persona pragmática. Cuando le conté me dijo “Ay Fabiola por favor”, le dije no, ya va, necesito que me veas y me escuches. Me dijo wow sí es importante lo que estás sintiendo.

Así como le conté a él, luego a otro amigo y me fui dando cuenta de que a medida que lo iba hablando, me fui encontrando personitas que se sentían pequeñitas solitas como yo. Era como no, no estás solo, no, aquí estamos depresivos anónimos para apoyarnos.

Entonces llega el 10 de octubre y digo esta es una oportunidad perfecta para decirle a la gente que tiene una imagen de mí que no es. Entonces pensé hablarlo en las redes. En esos días traté de buscar cosas relacionadas a la ansiedad, a la depresión, mi terapeuta me decía es más común de lo que crees y sí. Hay todo un mito alrededor de las crisis de ansiedad, de las crisis de depresión y no hay educación al respecto. Quizás mis palabras no cambien nada, pero quizás motiven a buscar ayuda, porque se necesita ayuda. 1) no se soluciona quedándote en tu cama y 2) no se soluciona hablando sólo con personas que no tienen la capacidad profesional para ayudarte.

Desde entonces me escribió muchísima gente, tres días después seguía respondiendo mensajes de Instagram y me decían ¿cómo se te pasó? y les decía no, no se me ha pasado, pero la tengo agarrada por los cuernos”.

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“Creo que cumplir 31 este años me ha dado por revisarme mucho por dentro, ponerme curitas donde me puedo poner curitas y en las que no: ¿cómo hago para ponerme curita ahí? ¿Cómo sano? Este año ha sido de identificar, por eso creo que me afectó tanto. Yo sentía que tenía el corazón roto y lo decía: estoy actuando como una persona que tiene corazón roto, pero no sabía por qué. En 2014 me rompieron el corazón y me tocó mudarme a México, 2015 me rompieron el corazón, 2016 me rompieron el corazón, 2017 me rompieron el corazón otra vez, necesito que el 2018 sea muy precioso, pero bueno, probablemente me rompan el corazón otra vez. Lo diferente del 2018 es que si me llegan a romper el corazón no va a ser de la misma manera. Siento que estoy muy consciente de lo que pasó del 2014 para acá. Hay patrones de personas a quienes les diría lo siento, no lo quiero. Uno tiene que dejar el miedo a perder a las personas y decir te quiero, te adoro y te amo, pero esto que me das no es lo que quiero y si te tienes que ir bueno lloraré, pero no lo quiero.

Hoy estoy mucho más tranquila pero igual a veces me da miedo recaer. En estos días estaba en mi casa y de pronto empecé a sentir algo en el pecho muy de la ansiedad y lo primero que pensé fue no, no quiero. Me siento mejor, ya sé de dónde viene, entonces me digo: ¿qué es lo que te preocupa Fabiola? sincérate, ¿se puede solucionar? perfecto, ¿no se puede solucionar? perfecto.

Como anoche, que pensaba ¿qué es lo peor que puede pasar? que no me llamen más. ¿Qué es lo mejor que puede pasar? que Benito Cerati use tu foto. Tuve pánico porque es una gran responsabilidad, porque si algo sale mal fue mi decisión y lo voy a asumir. Porque lo identifiqué y dije esto es inseguridad, es pensar que no lo voy a lograr y sí lo voy a lograr. Y lo logré”.

Por: Paola Soto

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Laura dice:

    Teamobebe ❤

    Me gusta

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